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Jaël Bestué, la gran promesa del atletismo femenino español

Con tan sólo 17 años

Las pistas de Getafe han demostrado ser buenas para los velocistas. El pasado domingo Bruno Hortelano dejó tiritando su propio récord en el 200. En la tarde el viento fue  un poco menos favorable para los intereses de los deportistas, pero el firme siguió siendo duro, magnífico para que los atletas volaran más que corrieran. Jaël Bestué agarra la calle cinco, sale escopetada y llega a la recta emparejada con Paula Sevilla. Allí es capaz de mantener la velocidad hasta ser campeona de España, batir el récord de la competición y quedarse a una centésima de la mínima absoluta para los Europeos de Berlín (23.31), que se celebran del 7 al 12 de agosto. Todo esto sería muy notable en cualquier atleta, pero es que Bestué todavía está por cumplir los 18 años. A esa edad nadie en España había corrido así, según El Confidencial.

Ni siquiera estaba previsto que disputase esa competición. "Estaba un poco rabiosa, porque en el Mundial de su categoría falló y por dos centésimas no se metió en la final, se despistó un poco. Quería quitarse la espina y teníamos la idea de correr el cien, pero si Estela [García] hacía el 100, el 200 estaba más abierto. Lo hablé con ella y me dijo que creía que podía ser campeona de España", explica Ricardo Diéguez, su entrenador.

Bestué es de esas atletas a las que no le impresiona la competición, así que llegó a Getafe y se dedicó a hacer lo que ella sabe, que es correr muchísimo y ganar a las demás. El mayor salto generacional del atletismo no está en que haya gente más potente, que también, sino en la manera en la que ven ahora el oficio. "Jaël es muy buena competidora, afronta las carreras sin nervios y siempre saca un gran rendimiento", cuenta Diéguez. La prueba, unos meses antes, en Nairobi.

Era el mundial juvenil, ese en el que deslumbró María Vicente, de quien es buena amiga. Llegaba con la décimotercera marca de las velocistas, pero Bestué fue plata y con su mejor registro. No anda España sobrada precisamente de medallas mundiales en categorías inferiores, menos aún en velocidad, pero Jaël, un talento innato, demostró que eso era posible. Como Peleteiro o Vicente, ella es de la nueva hornada de españoles del futuro que, como en otros tantos países europeos, ya no son monocolor. Ella es negra, como su padre, nacido en una isla de Guinea Ecuatorial y llegado a España siendo joven. Su madre es una trabajadora social del ayuntamiento de Cerdanyola. Dos personas sin relación alguna con el atletismo que, sin embargo, llevaron a sus hijas a las pistas.

Primero la hermana mayor, que era saltadora, después Jaël. Siendo todavía cadete, Ricardo Diéguez, entrenador del CAR de Sant Cugat, cogió también las riendas de esa edad del club Muntanyec, donde estaba apuntada la niña. "Vi que era un talento especial, empezó conmigo desde esa edad y muy pronto vi que apuntaba maneras", cuenta ahora el técnico de la ya campeona de España.

El talento, evidente, no es nunca suficiente para llegar a ser atleta. Bestué, además del cuerpo, tenía la cabeza amueblada y una gran capacidad de sacrificio. "Es muy fácil entrenarla, porque es muy disciplinada". Entrena cuatro días a la semana, librando los miércoles. En los ciclos de máxima carga, una vez al mes aproximadamente, también acude los sábados para entrenarse más. Está aún un poco por debajo de lo que suele hacer una atleta de élite, pero es que a su edad no es aconsejable ir más allá.

"El trabajo de fuerza se empieza antes con las chicas, ella ya está haciendo sesiones, pero todavía no a tope, adaptadas a su peso corporal y haciendo porcentajes en relación a su tamaño. De cadete entrenaba con barra nada más, para mirar la técnica, aún no está en las cargas de las atletas mayores, que pueden levantar más incluso de su peso", comenta Diéguez.

La disciplina personal va mucho más allá del tartán. Jaël también es una muy buena estudiante que ha aprobado la selectividad con una nota suficiente para poder entrar en su carrera preferida, que no es otra que Medicina. No está poniéndoselo fácil, pero es que además toca el saxofón, completando así una agenda que daría vértigo a los no muy trabajadores. Ella, ni corta ni perezosa, se ha apuntado a todas las asignaturas, aunque con su éxito atlético lo normal sería que su carrera durase más de lo habitual. "Se necesita mucho tiempo para una carrera de ese tipo, pero ella hace sus horarios y es muy constante. Compaginar el alto rendimiento y una carrera es muy duro, pero ella es muy disciplinada", cuenta Diéguez que, como le ocurre a la mayor parte de entrenadores de atletismo, también da clases en un instituto.

Ahora mismo se encuentra más cómoda en el 200 que en el 100, pero velocidad tiene para las dos modalidades. "Yo creo que puede correr mucho también en 100, y si hubiese salido en el campeonato de España también hubiese estado entre las mejores. Se ve más segura en el 200, pero es una corredora que puede hacer ambas", cuenta su técnico.

El siguiente paso es el Europeo de Berlín, donde irá a "disfrutar y aprender". La manera de afrontar un gran evento depende de muchos factores, a Bestué, lógicamente, aún la coge joven, pero a ella, como le pasa a María Vicente o a Pol Retamar, no les sirve con estar presentes y creer que con eso ya han dado la nota que necesitaban. Ser atleta es aspirar a mucho más que a estar. "Compiten a buen nivel internacional, no se asustan, no les importa estar con americanas o caribeñas porque no las consideran más, todo eso las hace rendir mejor", explica. Es decir, el cambio de mentalidad en el deporte español llega al atletismo, no hay barrera que no se pueda derribar.

"Estos chicos no tienen miedo, empiezan muy jóvenes, han hecho buenas marcas en juvenil y en junior, compiten de una manera muy diferente, sin importarles las marcas, con resultados que siempre están por encima de lo que se espera", dice Diéguez. Esa nueva generación, la de Bestué, la de su amiga María Vicente, irá a Berlín para aprender, pero lo más probable es que en las siguientes citas, vayan para morder. "Se les inculca la competición, no van de turismo". En principio, esta vez, será reserva en el relevo corto español. La velocidad nacional vive una de sus mejores épocas. Y lo que aparece en el fondo es todavía mejor.

 

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