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Las Cocodrilas, primer club andaluz de rugby femenino en ascender a la máxima categoría

Radicado en Mairena del Aljarafe

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Equipo de las Cocodrilas

Nunca un club de rugby femenino andaluz voló tan alto como el Universitario de Sevilla, más conocido como las Cocodrilas, primeras en hollar una cima nunca visitada por un equipo del sur: la División de Honor, ahora denominada Liga Iberdrola. Han derribado un techo. Son campeonas y pioneras. «Estamos en una nube. Esto es histórico. La otra noche cenamos juntas y hablamos de que, más que una victoria, era un triunfo de mucha gente después de tanto esfuerzo. La División de Honor siempre ha estado concentrada de Madrid hacia arriba y nosotras, con un buen juego y por méritos propios, hemos demostrado que el sur también existe», proclama eufórica Mariola Rus, exjugadora internacional de la selección española, profesora de Educación Física y presidenta de este club radicado en Mairena del Aljarafe, que habitualmente juega sus partidos en Cavaleri e hizo historia el pasado domingo en Badajoz, imponiéndose en la final por el ascenso al El Salvador, de Valladolid (11-5), según informa ABC.

«El recuerdo de la final es de sufrimiento. El partido fue duro, muy peleado. Sufrí bastante, pero me quedo con la euforia, con el orgullo de ver a mis jugadoras pelear por un sueño que llevábamos buscando mucho tiempo. Han sido cinco años quedándonos a las puertas», recuerda Rus, para quien el ascenso supone «un empujón bestial» que posibilitará «estar en el escaparate nacional» y que el mundo del rugby se dé cuenta de que estas jugadoras, en un futuro, pueden estar en la selección.

La irrupción en los medios tras el éxito conseguido le cambia la vida a las Cocodrilas. «Nos coloca en el mapa, ya se mira hacia abajo porque hay un equipo del sur en División de Honor. Nos aporta visibilidad, pero no sólo a nosotras, sino al rugby femenino andaluz, que tantos años y trabajo a las espaldas lleva. Para nosotras es un orgullo ser las representantes de Andalucía en la máxima categoría», conviene Lola Gracia, capitana del equipo. El aumento del número de fichas, que este año se ha elevado hasta las 47, así como la modificación de la fase de ascenso han sido factores determinantes para que el equipo haya dado el salto.

«Este formato ha sido más justo que el anterior, que se disputaba como un torneo durante el fin de semana con varios partidos de 40 minutos. Y el rugby no son 40, sino 80. Se ha conformado una División de Honor B que ha aumentado el nivel y nos ha beneficiado a todas, en general», estima Gracia, quien comparte la apreciación con su entrenador y también jugador del Ciencias Cajasol, Manu Sobrino: «Premia al equipo más regular, al más compacto, al que más ha trabajado, y en nuestro caso, el aumento de fichas ha incrementado la competitividad y las chicas se han centrado en cada partido sin pensar en el siguiente».

Su triunfo es el del rugby femenino andaluz, insisten los protagonistas. Ejercen las Cocodrilas de bandera de la región, reuniendo en su seno a jugadoras procedentes de otras provincias en una estructura puramente amateur, como es lo habitual en el rugby español, lo que obliga a la compatibilización de los estudios y/o la actividad profesional con los entrenamientos y los partidos. Hay que hacer malabares. «Hemos potenciado la estructura del club en los últimos dos años, pero aquí todas arrimamos el hombro, todas nos ayudamos. En estos días hemos hecho ya grupos de trabajo de promoción, patrocinio e incluso comunicación», cuenta Rus, destacando el carácter de «supervivientes» de sus jugadoras y el espíritu que inunda al club: «Somos una gran familia. Aquí no hay jerarquías. Hemos tenido el apoyo total del rugby andaluz, del masculino y el femenino; es una de las cosas que más me emocionan».

El futuro es tan ilusionante como prometedor y exigente. La Liga Iberdrola tiene un nivel mucho mayor y el club ya la planifica pensando que esas 47 fichas tendrán que aumentarse a 60, así que las Cocodrilas necesitan más jugadoras y el cupo está abierto, ya que conformarán dos equipos al disputar a la vez la División de Honor y la liga regional. «Mi objetivo como presidenta es mejorarle a mis jugadoras su día a día, las condiciones de entrenamiento, el campo, los viajes, el gimnasio… Son unas currantes impresionantes. Algunas vienen de Huelva todos los días en coche para entrenarse», señala la presidenta, estandarte de un club que lleva fomentando muchos años la integración de la mujer en el deporte. «No importa si se es hombre o mujer. Lo importante es la capacidad, y el rugby engancha, es una forma de vida donde el compañerismo es esencial. Aunque haya estereotipos o esté considerado como un deporte de chicos, ahí estamos nosotras también para derribarlos. Ésa también es nuestra lucha, no sólo la del campo de juego», reivindica Gracia, la apertura de las Cocodrilas, que ha disputado cuatro de las seis fases de ascenso. «A la sexta fue la vencida», concluye Rus, la viva imagen estos días de la felicidad.

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