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El caso de Elizabeth Swaney, calificada como la peor esquiadora de la historia

Fraude deportivo en los Juegos Olímpicos de Invierno

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Elizabeth Swaney

Elizabeth Swaney protagonizó uno de los momentos más insólitos del deporte en los Juegos Olímpicos de Invierno Pyeong Chang 2018. La mujer que representaba a Hungría participó en la disciplina de esquí pero sorprendió cuando no hizo ninguna pirueta en su rutina.

La mujer apenas podía mantener el equilibrio y solo se deslizó a lo largo del circuito de la competencia del half pipe. La prensa internacional la ha calificado como la peor esquiadora de la historia, pero después se pudo conocer la verdadera historia de esta deportista.

Elizabeth Swaney nació en Estados Unidos pero se nacionzalizó como Húngara para poder tener la oportunidad de participar en este evento, ante las pocas esquiadoras en este país. Aprendió este deporte cuando tenía 25 años y en los años siguientes participó en torneos pequeños donde por el simple hecho de no caerse sumaba puntos.

Ahora con 30 años se le presentó la oportunidad de cumplir su sueño y demostrar que nunca es tarde. Aunque mucho lo ven como una trampa y estafa, otros creen que es un ejemplo para alcanzar sus objetivos. "Trabajé muy duro para venir aquí y solo hay 24 mujeres en el mundo que podían estar. Espero poder inspirar a otros", mencionó la deportista.

Se clasificó aprovechándose de resquicios reglamentarios. Fue última en la prueba de freestyle femenino, en la que no hizo piruetas. "Lo siento, no quise avergonzar a mi país", dijo la estadounidense nacionalizada húngara, que en Sochi 2014 intentó competir representando a Venezuela. 



Fueron 35 segundos y ocho saltos en los que Elizabeth Marian Swaney dejó atónitos a los espectadores de la competencia de freestyle femenino. Pero no por su calidad.

Todo lo contrario: la estadounidense nacionalizada húngara no hizo siquiera un intento de pirueta, como dictan los cánones de la prueba. Hasta estuvo a punto de caerse en un par de ocasiones. Finalizó última entre las 24 participantes.

¿Cómo pudo llegar a los Juegos Olímpicos alguien de 33 años que aprendió a esquiar hace ocho? La respuesta está en el sistema de clasificación, que Swaney supo aprovechar para asegurarse un lugar en Pyeongchang.

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La esquiadora, haciendo el paripé en su prueba olímpica

Primero, eligió un país en el que apenas hay deportistas en esa disciplina. De hecho, a Sochi 2014 intentó clasificar representando a Venezuela, la nación de su madre. Swaney adquirió su pasaporte húngaro ya que sus abuelos nacieron allí.

También se anotó en una modalidad poco masiva. En las Copas del Mundo, que permiten clasificar a los JJ.OO., los 30 mejores de cada fecha reciben puntaje. Pero en el freestyle femenino, las competidoras rondan entre 20 y 25. De ese modo, solo con completar el recorrido sin caerse sumaba unidades.

"Quería demostrar que nunca es demasiado tarde para entrar en este deporte, y ayudar a otros a soñar y progresar en Hungría. Trabajé muy duro para venir aquí y solo hay 24 mujeres en el mundo que podrán estar en esta final", decía antes de competir.

Sin embargo, después de su presentación le llovieron las críticas. "Lo siento si algunos piensan que mi actuación no fue digna de representar al país, pero yo no quería avergonzar a nadie", aseguró.

En el Comité Olímpico Húngaro hay molestia, y culpan a la federación local. "Hasta ahora la regla era que quien cumpliera con las exigencias de clasificación de su federación era nominado. Quien tiene la confianza de la federación, tiene la confianza del comité. El caso de Elizabeth Swaney muestra que el sistema debe ser revisado. Lo vamos a revisar", aseguró el organismo a través de un comunicado.

Las redes sociales no le tuvieron piedad.

“Esto no es un Disney world para adultos al que vienes a sacarte selfies”, dijo una persona en la cuenta de Instagram de Swaney. “Los juegos olímpicos son un sitio para que se luzcan los mejores deportistas del mundo y Swaney se burló de todo eso. Se burló de los esfuerzos de toda una vida de mucha gente. Se burló de la prueba de halfpipe en general. Todo para poder decir que estuvo en los juegos olímpicos. Increíble”.

Si bien el caso de Swaney es extremo --y debería hacer que se tomen medidas para evitar que se repita-- no es la única que compite a nivel olímpico sin tener los méritos necesarios.

Al menos dos esquiadores norcoreanos que terminaron a 98 segundos del ganador de la medalla de oro en el slalom gigante fueron incorporados a último momento a la delegación como parte de los esfuerzos por promover la reconciliación de los coreanos.

Pero el competidor que terminó apenas por encima de ellos no tenía justificación alguna. El estadounidense Charles Flaherty, que representó a Puerto Rico, empleó más de 38 segundos más que el vencedor.

Empezó a esquiar después de los juegos de Sochi del 2014. Cuatro años después, pudo representar a Puerto Rico, adonde su familia se mudó cuando tenía nueve años.

No debería ser tan fácil llegar a los juegos.

Flaherty, de todos modos, es un veterano sazonado comparado con Germán Madrazo.

El mexicano de 43 años empezó a practicar esquí cross-country hace un año y de algún modo vino a Pyeongchang. No es de extrañar que llegase último entre 116 competidores, a casi 26 minutos del triunfador.

“No importa si tienes 43 años o si no hay nieve en México y no tienes dinero para practicar el deporte”, expresó Madrazo. “Lo que importa es que si quieres hacerlo, puedes hacerlo”.

Esa es una noción muy simpática, aunque no para los deportistas en serio que vieron los juegos desde su casa al ser eliminados en competencias clasificatorias legítimas.

El Comité Olímpico Internacional, igual que otros organismos rectores, siempre dice que abrirles las puertas a deportistas sin méritos como Flaherty y Madrazo puede alentar el interés en países con poca tradición de deportes de invierno.

Una cosa, sin embargo, es segura: A los puertorriqueños jamás les va a interesar el esquí alpino. Y México no está a punto de convertirse en un importante centro de esquí cross-country.

Estos deportistas, que a menudo son los únicos representantes de sus países en las olimpiadas, parecen ser tan solo una excusa para que algún dirigente se gane un viaje pagado a la justa.

El día que Pita Taufatofua desfiló por el estadio como el único representante de Tonga en la ceremonia inaugural, había al menos tres dirigentes acompañándolo.

Taufatofua terminó 114to en la prueba de 15 kilómetros, delante solo de Madrazo y del colombiano Sebstián Uprimny.

“Todos peleaban por llegar primero. Nosotros peleábamos por no ser últimos”, admitió Taufatofua.

Tal vez se pueda decir que gente como Taufatofua y Madrazo aportan diversidad a unos juegos casi exclusivamente blancos, pero a Swaney no le cabe esa justificación.

La californiana se aprovechó de un sistema lleno de fallas y se presentó a una suficiente cantidad de pruebas con el único objetivo de no caerse. No tenía esperanza alguna de clasificarse en el equipo estadounidense, pero pudo representar a Hungría porque sus abuelos son de allí.

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