Forofas

PLAYOFF, obra teatral sobre el fútbol femenino

En cartelera en Madrid y luego en El Escorial

El Teatro Conde Duque de Madrid acoge hasta el 24 de febrero la representación de la obra PLAYOFF, que a partir del 14 de marzo podrá verse en el Teatro Real Coliseo de Carlos III, de San Lorenzo de El Escorial, como inicio de una gira que se espera por el resto de España.

PLAYOFF es una tragicomedia que transcurre en el vestuario de un equipo de fútbol femenino. Las protagonistas son mujeres jóvenes que adoran su “profesión”, apasionadas y ambiciosas.

La obra reflexiona sobre el papel de la mujer y del deporte femenino en una sociedad que todavía manifiesta un machismo feroz en muchos ámbitos. PLAYOFF sucede en una tarde, la del partido más importante de la vida de nuestras protagonistas. En el vestuario aflorarán las envidias, los sueños, las dudas y los miedos de unas chicas que lo único que quieren es vivir de su pasión.

 Playoff gira sobre un principio que dio vueltas en la cabeza de la autora cuando comenzó a pensar, a investigar: “Los hombres son jugadores de fútbol, las chicas juegan al fútbol”. Sobre ese matiz construyó, escribió su partido. Tiene dos porterías. Una es esa que se cuenta sobre la escena: esas siete mujeres se juegan la clasificación para el campeonato de España. La otra sobrevuela: es el gol al prejuicio, “marcar el camino a la liberación de la mujer”.

Segíun el diario As, a una de las funciones acudió Conchi Amancio, la primera del fútbol femenino español. La acompañaba Ana Rosell. “Miraban y recordaban: lo que veían no les extrañaba”. Se han dado pasos, muchos en los últimos años, y gigantes, pero aún queda. Marta lo resume con un pensamiento en voz alta: “El Madrid no tiene equipo femenino: esa es la muestra de la poca importancia que se da todavía”. El Atleti sí, sin embargo.

Y el último campeón de liga, aupado de cero sobre los hombros de dos mujeres, Lola Romero y María Vargas, ha sido ejemplo. “No dejábamos de mirar su Twitter, informarnos de qué hacían, cómo”, cuenta María Romero, una de las actrices. Ella es la mujer ambiciosa (“no está bien visto, sin embargo, en el hombre se loa”, describe Marta). Uno de los perfiles de la obra. También está la madre que sólo siendo madre no se siente plena. Y la mujer enganchada a “la historia de amor que nos han contado”. Y aquella que renunciar a un sueño, jugar a fútbol, por abrazar qué debe: una oposición, la vida programada. El hombre mantendrá.

“Elegí el fútbol porque es el deporte más machista que hay”. “¡No dejo de sentir que juego en un equipo de barrio, aunque lo haga en la élite!”, dice, en una escena, una de sus protagonistas. En otra, cuentan, la mujer que más cobra por jugar al fútbol “no supera los 60.000 euros”. Cristiano Ronaldo, en su último contrato, firmó 21 millones, netos, al año.

Poso. “Nos parecía que el fútbol era una buena lupa”, habla José Luis, rodeado de sus actrices. Vestidas de Kelme, confiesan que las espinilleras es el atrezzo “más incómodo”. Y que el otro día, en una de las matinales con institutos, una chica contó que juega al fútbol, “pero los chicos no la tratan de igual en el patio”. “Que siempre es de menos”, revela Neus Cortes. “Alucinas cómo les llega el mensaje”, dice Cristina Varona. A los jóvenes. A ellas, y a ellos.

“Era un tema controvertido pero, en las primeras funciones, nos quedamos maravillosamente sorprendidos”. Ellas y ellos en pie. Aplaudiendo. Meditando. Los focos del teatro se apagan, el suyo, sin embargo, es un partido que se seguirá jugando. Sus goles, quieren, resonarán algo. Hay muchos vestuarios en lo que hacer eco.

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