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María Lorena, la Abebe Bikila femenina

Ganó una prueba de 100 kilómetros corriendo descalza

El etíope Abebe Bikila entró en la historia del atletismo al ganar en los Juegos Olímpicos de Roma (año 1960) la prueba del maratón tras correr descalzo durante 2 horas, 15 minutos y 16 segundos, tiempo que significó un nuevo récord del mundo y que le dio la medalla de oro, primera de un atleta africano en los Juegos. Su gesta, repetida cuatro años más tarde en los Juegos Olímpicos de Tokyo, sirvió de inspiración para otros muchos atletas del denominado continente negro, que acabaron convertidos en reyes de las distancias medias y largas en las competiciones deportivas internacionales.

Cuenta la leyenda quye Bikila corrió descalzo no porque tuviera tal intención desde el principio, sino para evitarse el dolor que le provocaba una ampolla que le había salido en un pie al rozarse con una de sus zapatillas.

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Abebe Bikila
Abebe Bikila

Pues bien, 57 años después de aquella gesta deportiva, María León Ramírez, una mujer de 22 años de edad perteneciente a la comunidad indígena rarámuri (o tarahumara) quedó primera en una carrera en México en la que participaron 500 atletas de 12 países. Lo que llamó la atención es que la mujer no tenía ni zapatillas ni ropa deportivas aptas para la competición, sino que vestía como cualquier día en su vida ordinaria.

Era la segunda vez que María Lorena Ramírez competía en esta carrera, y en la vez anterior quedó en el segundo puesto. La mujer indígena corrió con lo puesto, durante siete horas y tres minutos.

Por su éxito, la mujer ganó 6.000 pesos mexicanos (poco menos de 300 euros). No llevaba ni ropa ni zapatos deportivos, sino una falda y unas sandalias con suela de goma, con los que corrió  100  kilómetros.

Aunque cueste creerlo, es una indumentaria común entre los corredores indígenas tarahumara, acostumbrados a trotar entre las barrancas de la sierra chihuahuense sin nada más que lo puesto.

"No llevaba ningún aditamento especial", contó a Verne Orlando Jiménez, organizador de la carrera por segundo año consecutivo. "No traía ningún gel, ni dulces para la energía, ni bastón, ni lentes, ni estos tenis carísimos que todos llevamos para correr en la montaña. Solo una botellita de agua, su gorra y un pañuelo en el cuello".

La mayoría de los indios raramuri viven en la Sierra Tarahumara (Chihuahua). "Son por naturaleza los mejores corredores de México", afirma el organizador de la carrera de Puebla, debido a su gran resistencia física.

Lorena y su hermano llegaron hasta Tlatlauquitepec gracias al apoyo de los organizadores del certamen. Hicieron más de dos días de viaje por tierra desde su comunidad, en la Ciénega de Norogachi (municipio de Guachochi), hasta el Estado de México. Ahí los recogió el corredor Leonel Aparicio y ese mismo día recorrieron otras cinco horas en auto hasta el Pueblo Mágico poblano. Al día siguiente, Lorena corrió 50 kilómetros y resultó campeona.

“Lorena se dedica a cuidar su ganado: tiene vacas y chivas, entonces camina entre 10 y 15 kilómetros diarios con los animales”, cuenta Aparicio. Para mantenerse hidratados, los corredores tarahumara consumen pinole, un polvo de maíz con agua que además es parte de su dieta básica.

Rarámuri viene de las raíces rara, que significa pie, y muri, que significa correr. Es el pueblo de los “pies ligeros” o los “corredores a pie”. El libro Nacidos para correr, de Christopher McDougall, popularizó su historia (y su técnica).

 

 

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