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Supergirl (Súper chica)

Supergirl

Capaz de levantar hoy 3 veces su propio peso, Naomi Kutin mostró dotes para el deporte desde muy niña y ahora su vida ha sido llevada al documental de mano de una directora judía fascinada con su historia.

Naomi Kutin podría pasar por cualquier otra estudiante de 16 años de su actual yeshivá en Nueva Jersey, pero también es una campeona mundial de levantamiento de pesas. Y ahora además es la estrella de un nuevo documental  titulado Supergirl (Superchica), de la directora  Jessie Auritt.

Supergirl sigue a Kutin desde sus 11 hasta sus 14 años. Sus competencias en el ámbito de la halterofilia, su bat mitzvá, las dificultades de salud a las que se enfrentó, el dilema ante la observancia de su judaísmo y “las pruebas y tribulaciones de una estrella infantil y una adolescente judía“, como Auritt dice, son los ejes sobre los que gira el documental.

Practicante del karate desde muy niña y con dotes para el deporte, Naomi conoció la halterofilia a partir de los 8 años gracias a su padre Ed Kutin que durante 35 años fue levantador profesional de pesas y quien hoy es su propio entrenador. Tan sólo dos años después logró su primer récord mundial en la clase de peso de 43 kilogramos que sostenía una mujer alemana de 44 años.

Naomi comenzó a levantar cosas en el gimnasio improvisado de su padre en el sótano de su hogar porque era demasiado pequeña entonces para ingresar a un gimnasio. Actualmente compite en la clase de peso de 60 kilogramos y puede levantar hasta 160 kilogramos, es decir, ¡3 veces su propio peso!

“Mi esposo y yo pensamos que su interés por el levantamiento de pesas duraría solo unos seis meses y después lo perdería. Pero no fue así” ha llegado a comentar a los medios Neshama, la madre de Naomi, según recoge Enlace Judío.

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Supergirl
Supergirl

Con todo y la exigencia física y de tiempo a las que tiene que someterse, Naomi es una chica religiosa que respeta el shabat, aunque esto pueda ponerla en desventaja en alguna competición, a las que sus padres también ortodoxos asisten con comida kosher, pues generalmente son los únicos judíosortodoxos que asisten a este tipo de competencias para ver a su hija. A veces ha recibido permisos rabínicos para poder ir estar con hombres durante los domingos en competiciones o entrenamientos.

“La mayoría de las mujeres y los niños no levantan pesas. Pero los hombres se mentalizan más físicamente, así que en realidad prefiero levantar pesas junto a ellos. Normalmente, mi mente está en la escuela, amigos, mi teléfono, redes sociales y cosas así. Pero cuando levanto pesas, dejo todo a un lado y lo único que me importa es la barra frente a mí” comentó Naomi recientemente al New York Times.

Auritt supo de Kutin en el año 2013 después de leer un artículo sobre ella en el portal judío norteamericano Forward, y lo que le asombró fue encontrar las cualidades de “chica judía ortodoxa” y “levantadora de pesas” en una sola persona.

“Lo que me fascinó fue el hecho de que esta pequeña niña tenía una fuerza sobrehumana. Para mí, ‘levantadora de pesas judía ortodoxa’ era un oxímoron y francamente algo incomprensible. Si bien soy judía pero no ortodoxa, no entendía cómo una niña judía ortodoxa podría estar compitiendo en el deporte de levantamiento de pesas que es dominado por hombres, particularmente debido a los requisitos del código de vestimenta.

“Si bien no comprendí muy bien cómo era posible, me pareció impresionante y me vi obligada a profundizar más y explorar cómo era la vida de esta joven que rompió barreras ” señala Auritt.

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