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El deporte se instala en las cavernas de la igualdad

-Título: El deporte se instala en las cavernas de la igualdad

-Autora: Matilde Fontecha

-Editorial: Asociación Cultural Benilde

-Año: 2016

-Número de páginas: 212

-Idioma: Español

-Precio: 10 euros

 

La autora explica en el prólogo el porqué de este libro:

 

La idea original para desarrollar este trabajo surge de dos ponencias que me encargaron en 2015. La primera, acerca de la situación actual del deporte desde la perspectiva de género. En la segunda me correspondía hablar de la relación del deporte con los roles de género; así mismo, debía plantear los nuevos retos que tiene el deporte para con la igualdad entre mujeres y hombres. Me pregunté: qué nuevos retos, si están sin superar los que se llevan planteando durante décadas, si no se ha avanzado en formación, si la sexualización de las deportistas y el tratamiento de su corporalidad en los medios de comunicación es vergonzoso, si las futbolistas siguen sin tener una liga profesional, si el acoso y abuso sexual contra niñas y mujeres en el deporte es una práctica normalizada... En aquel momento acabábamos de conocer el informe Sombra 2014 de la CEDAW -Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra La Mujer- de Naciones Unidas, que indicaba que en España, desde 2008 las mujeres han perdido derechos en todos los ámbitos sociales que ya creían consolidados. Esta certeza ya venía siendo una constante en los análisis feministas, pero lo corroboraba este documento.

Un retroceso que se hace evidente en el mundo del deporte, donde con la excusa de la crisis económica y aprovechando la tendencia general hacia la sexualización, se ha agravado la discriminación de las deportistas y demás mujeres profesionales hasta límites insospechados.

En muchos casos, incumpliendo las leyes de igualdad por parte de las federaciones, los clubes y demás instituciones deportivas; en otros, atentando contra los derechos humanos, que abarcan la utilización del cuerpo de las deportistas como reclamo sexual y objeto de escarnio en los medios de comunicación, la imposición por parte de las federaciones de una vestimenta de competición que las desvaloriza como deportistas y como mujeres, el acoso y abuso sexual o la homofobia.

Se da la circunstancia de que 2015 es un año interesante por el gran número de información deportiva poco común, en dos sentidos: uno, porque salen a la luz algunos de los escándalos monetarios que incriminan a dirigentes mundiales del deporte; y en el otro, noticias acerca de las acciones vindicativas que emprenden algunas deportistas, algo nada habitual en un ámbito que las suele tener amordazadas.

He resumido lo más significativo de la gran cantidad de información periodística que se ha generado en los últimos meses. Y, en ocasiones, he incluido explicaciones más extensas de algunos sucesos que he considerado importantes. De manera que, decido contrastar la situación de pérdida de democracia actual y como consecuencia la pérdida de derechos de las mujeres en todos los aspectos sociales, con la situación de discriminación de las mujeres en el deporte, cuyas instituciones mantienen estructuras que funcionan de modo anacrónico y antidemocrático. El deporte es uno de los ámbitos que menos ha evolucionado a partir de la década de los 60, que más necesita establecer la equidad entre los sexos, sin embargo, ha aprovechado la coyuntura actual para llevar a cabo su propia regresión.

En este trabajo, hago una dura crítica a la institución deporte y también reprocho al feminismo sus prejuicios y su ceguera ante el tema que nos ocupa: la incapacidad para entender la importancia del desarrollo de la motricidad y la práctica físico-deportiva como parte de la autonomía corporal e identidad de las mujeres; la falta de análisis acerca de cómo la institución deporte, en connivencia con los medios, actualmente, es uno de los puntales que sustenta el orden patriarcal, así como uno de los mayores obstáculos en el camino de la igualdad de género; y no incluir el tema de la discriminación en el deporte entre las acciones de intervención de la agenda feminista.

Las Ciencias de las Actividad Física -CCAFD- y el Feminismo son los dos temas a los que he dedicado mi vida profesional, en la difícil tarea de establecer un nexo entre ambos. Estoy convencida de que el entendimiento entre estas teorías, que mantienen una relación imposible, supondría un paso gigante en el avance de los derechos de las mujeres, y este ha sido mi empeño a lo largo de más de tres décadas.

Mi trayectoria profesional ha transcurrido paralela a tres hitos de la historia reciente de la educación en este país:

1) La puesta en marcha y consolidación de los estudios universitarios de Educación Física. Ya en primer curso, descubro que lo que me interesa de las CCAFD está relacionado con la educación de las primeras edades, es decir la educación a través del movimiento, a lo que oriento mi formación. Al ser de la sexta promoción del único INEF que existía en España, he estado abocada a todo tipo de reivindicaciones encaminadas a la dignificación de estos estudios y de la profesión. Por ejemplo, como estudiante, para que nuestro certificado de estudios fuera un título universitario, y como profesora, para que convocaran plazas de agregadurías de Educación Física en la enseñanza secundaria y nos equiparasen al resto del profesorado en sueldo y acceso a los puestos directivos.

2) La implementación de la Coeducación en el Sistema Educativo Español, que se inicia al quedar enmarcada en la LOGSE como una de las Líneas Trasversales Educativas. Mi educación formal comienza durante el curso 1991-92, al realizar el I Posgrado en Coeducación de la Universidad del País Vasco. A partir de entonces, desarrollo lo que llamamos un doble currículo, en mi caso, en el intento de aunar las CCAFD y la Coeducación para poder transmitirlo a mi alumnado universitario, especialmente, al futuro profesorado de Educación Física.

3) El proceso incipiente de inclusión de los temas de género en la universidad. Fue un hito la inserción del tema Coeducación Física en la asignatura Educación Física y su Didáctica.

Así mismo, colaboro en actividades, congresos, cursos o master realizados desde la perspectiva feminista o coeducativa, ya fueran interdisciplinares o específicos de mi área de conocimiento. Como consecuencia, a lo largo de este ensayo, aportaré algún dato personal al desarrollar ciertos temas, porque mi vida profesional no puede separarse de estos tres procesos. Y al final, es lo que puedo ofrecer: “lo contado y escrito desde la perspectiva única de la experiencia personal” (Antonio Muñoz Molina, 2016).1

Ha sido un camino complicado pero apasionante. Apasionante, sobre todo, participar en el proceso de formación del futuro profesorado especialista en Educación Física. Complicado, porque el alumnado procede del mundo del deporte y tiene unos conceptos previos anquilosados y poco educativos. Motivo por lo cual, a la dificultad de intentar que hagan el cambio de percibirse como entrenadoras/res a creerse educadoras/es, hay que añadir el desarrollo de los contenidos docentes desde la perspectiva coeducativa. Un proceso que, además, entraña una gran implicación personal que exige mucha energía. Pero, es muy gratificante.

Es asombroso ver cómo, en unos meses, mis estudiantes modifican sus conceptos previos, ver todo lo que aprenden. El lado desesperante se refiere al tema Mujer y Deporte en general. A la percepción de no avanzar: esa sensación de que lo dicho o escrito hace años sigue teniendo total vigencia, que puedo añadir nuevos datos o ejemplos, pero que, es necesario volver a repetir los fundamentos de la desigualdad en el deporte, porque sigue manteniendo los cánones decimonónicos. El impulso recurrente es abandonar. De hecho, después de tantos años dedicados a este tema, ante cualquier propuesta, me digo, ¿quién te manda meterte en ese lío?